Creo que ya no le debo mi rostro a casi nadie.
Algunos acreedores han muerto.
Otros se han olvidado de mí.
De varios me he escapado cautelosamente.
Alguna mañana ante el espejo habré mirado y el reflejo me
habrá devuelto algún paisaje tan fascinantemente desconocido que no habré
vacilando en introducirme en él, y por algún instante que no puedo precisar
bajo ninguna de las medidas de tiempo conocidas, habré olvidado volver sobre
mis pasos.
Tampoco puedo precisar si estuve de regreso.
Algo sutilmente extraño le sucede al perfume de cada vez más
cosas.
Las explicaciones son momias que se han hecho a un lado ante
el silencio.
Recurrentemente hay cada vez más primeras veces.

No comments:
Post a Comment